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Telescopio Kepler.
(Fuente: www.nasa.gov)

Estoy harto de decir siempre lo mismo, pero mi fuerza de voluntad deja mucho que desear y siempre acabo repitiéndolo: ¡comienza una nueva etapa en el blog! Antes intentaba abarcar el máximo número de entradas semanales, pero era algo que me acababa cansando y terminaba por abandonar. Sin embargo, esta vez me he intentado marcar un objetivo mucho más realista que espero cumplir. El mínimo será de una entrada semanal, pudiendo llegar a dos o tres dependiendo de cómo me trate la universidad. Eso sí, la entrada semanal (sobre astronomía, eso no va a cambiar) estará lista siempre. Sinceramente, no sé qué día será, así que no me quiero arriesgar fijando uno. Sólo tenéis que estar atentos al Twitter para no perderos nada, aunque seguramente le daré bastante bombo hasta que publique la de la semana siguiente.

El retorno del bloguero (qué más quisiera yo, ojalá ser tan dedicado como otros) viene dado por el COEFIS, el congreso de estudiantes de física que organiza los alumnos de la Universidad de La Laguna (Tenerife) y donde se tiene la oportunidad de ver y escuchar tanto a los estudiantes que preparan sus charlas como a invitados ilustres de la talla de Daniel Marín (www.danielmarin.naukas.com), José Luis Crespo, más conocido por QuantumFracture, o el Nobel de física Claude Cohen-Tannoudji. Mientras tanto, yo podré dar una pequeña conferencia de diez minutos de duración donde hablaré de un tema que me interesa mucho y que los lectores de este blog (si todavía queda alguno por aquí) ya se imaginarán. Fue preparando el guión para esta charla cuando me di cuenta de lo mucho que me gusta divulgar y de lo mucho que lo echaba de menos. Da gusto volver a estar en casa cuando uno ha estado mucho tiempo fuera. Finalmente, si estáis por Tenerife entre el 15 y el 16 de marzo, no perdáis la oportunidad de comprar una entrada y asistir a este magnífico evento. Sólo tenéis que pagar un precio simbólico de 5€ para tener acceso a todas las conferencias y llevaros una camiseta con el logo del congreso, además de los coffee-breaks donde podréis hablar con los conferenciantes y el público. Aunque parezca que les estoy haciendo publicidad, incluso que me la estoy haciendo a mi mismo, no es así, el COEFIS merece la pena.


Y ahora vamos con la noticia que nos interesa. Una vez más retornamos a la búsqueda de los exoplanetas con su principal protagonista, el telescopio Kepler. La NASA acaba de anunciar que ha descubierto 104 exoplanetas más que pasan al catálogo para formar un total de 3.605 cuerpos descubiertos. La cifra es aún más increíble cuando te paras a pensar que hace apenas 30 años la Humanidad creía que el Sistema Solar era el único rincón del Universo con planetas y que el primero de ellos más allá del Cinturón de Kuiper se descubrió en 1995. Sin embargo, aquí estamos, en 2018, siendo una parte ínfima de la enorme variedad de exoplanetas que hay en la Vía Láctea.

¿Qué nos hemos encontrado ahí fuera? La respuesta es de todo. Desde Júpiter calientes hasta megatierras, pasando por mundos océano, de hielo o de lava. Planetas donde la vida es imposible y pequeños oasis que probablemente alberguen vida. Sistemas estelares con hasta ocho planetas y otros compuestos por tan sólo un mundo. Decenas de gigantes gaseosos o enanas marrones que no somos capaces de distinguir. Es obvio que es imposible abarcarlos todos en una entrada, pero en 100ceros sí que les hemos dedicado alguna que otra. Si buscáis en el archivo situado en la parte derecha, podréis encontrar todos los artículos sobre exoplanetas y mucho más. Espero que lo disfrutéis.

Por ahora sólo tenemos tres métodos para descubrirlos: tránsito, velocidad radial y microlente gravitacional, pero el primero de ellos es el que más mundos extrasolares ha descubierto y el que usa Kepler. Se trata de fijarse en el brillo de la estrella, ya que este disminuye una vez que el planeta pasa por delante de esta en el eje Kepler-estrella. Si esta disminución es periódica y de igual magnitud, podemos afirmar que el responsable es un planeta y no un fallo mecánico o algún otro fenómeno. Desgraciadamente, hasta ahí podemos llegar. A día de hoy es muy difícil averiguar algo más que su presencia, su tamaño y su cercanía a su estrella, por lo que lo demás se suele dejar a la suposición. Sin embargo, una vez que telescopios como el James Webb estén activos, los científicos serán capaces de analizar con detalle su atmósfera gracias a la mayor cantidad de luz que serán capaces de recoger, acercándonos todavía más a la respuesta para la mayor pregunta de todas: ¿estamos solos en el Universo?