Hace unas semanas publicamos dos entradas que se centraban en el Cinturón de Asteroides, una agrupación de “pequeños” cuerpos rocosos que se encuentra entre Marte y Júpiter. En la primera hablábamos de la estructura en general, aportando datos como su composición, sus cuerpos más importantes y los tipos de asteroides que la formaban, mientra que en la segunda nos centramos en Ceres, el objeto más importante del cinturón. Por ello, hoy vamos a hablar del otro gran cinturón del Sistema Solar, uno que se encuentra más allá de Neptuno y que todavía sigue guardando grandes secretos, el Cinturón de Kuiper.

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Ilustración del Cinturón de Kuiper. (Fuente: www.universetoday.com)

Al igual que el de Asteroides, el Cinturón de Kuiper es una agrupación de pequeños cuerpos que rodea a todo la zona planetaria del Sistema Solar. Sin embargo, este está formado por fragmentos de hielo y polvo, es decir, poseen la misma composición que los cometas. Los objetos del Cinturón de Asteroides pueden ser expulsados de este por la influencia gravitatoria de Júpiter, enviándolos al interior del Sistema Solar como meteoros. En el caso del Cinturón de Kuiper, los cuerpos pueden ser enviados a las zonas más próximas al Sol por el efecto de Neptuno, aunque en este caso se trataría de cometas, concretamente los cometas de periodo corto. Es en esta región donde los científicos sospechan que cometas como el Halley tienen su origen, es decir, aquellos que completan una órbita al Sol en un tiempo menor a 200 años. Otro dato característico es que los cuerpos hasta ahora descubiertos poseen diámetros entre 10 y 100 kilómetros, por lo que son muy difíciles de observar.

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Cometa Halley. (Fuente: www.wikipedia.org)

Aunque el descubrimiento del Cinturón de Kuiper data de 1992 (científicos de la Universidad de Hawaii descubren los primeros objetos), la historia de dicha estructura comienza mucho antes. En 1951, el astrónomo estadounidense de origen neerlandés Gerard Kuiper predijo la existencia del cinturón, por lo que, una vez que su teoría fue confirmada, el nombre pasó a ser el que es hoy. Obviamente se hizo conocido por la existencia de la región que hoy lleva su nombre, pero durante sus años como investigador también realizó otros importantes descubrimientos. Entre ellos cabe destacar el hallazgo de lunas como Nereida (Urano) y Miranda (Neptuno), además de confirmar la presencia de dióxido de carbono en Marte y la existencia de una atmósfera en Titán (algo que ya había sugerido en 1907 el astrónomo español Josep Comas i Solà, aunque esa es otra historia).

El origen de esta estructura es casi un completo misterio. Los científicos sospechan que se trata de cuerpos rocosos que se formaron en el interior del Sistema Solar y que posteriormente fueron expulsados más allá de Neptuno, migración producida por el movimiento del gigante gaseoso desde su lugar de origen hasta la órbita actual. Se trata de simulaciones que dan como resultado lo que vemos hoy, aunque no nos confirman nada con seguridad. Sin embargo, es de las mejores explicaciones que tenemos actualmente.

A día de hoy, más de 800 cuerpos del cinturón han sido observados, siendo los mayores Plutón, Caronte, Quaoar, Sedna, Makemake, Haumea y Eris. Sin embargo, la pertenencia de este último al Cinturón de Kuiper está cuestionada, ya que se encuentra extremadamente lejos del resto, con un periodo orbital de 557 años. El resto de objetos tiene órbitas situadas entre las 30 y 50 UA del Sol, orbitando la mayoría en el plano de la elíptica, aunque algunos tienen inclinaciones muy pronunciadas.

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Eris. (Fuente: www.eso.org)

También caben destacar aquellos cuerpos que están en resonancias orbital con Neptuno, los llamados twotinos y plutinos. Mientras los primeros están en resonancia 1:2 (por cada dos vueltas de Neptuno alrededor del Sol, estos hacen una), los segundos tienen una relación 2:3, entre los que destaca el más famoso de los plutinos, el cuerpo que da nombre al grupo, el planeta enano Plutón. Estas características orbitales permiten que se puedan cruzar en la órbita de Neptuno sin ser expulsados al interior del Sistema Solar en forma de cometas o al espacio profundo. Se estima que una cuarta parte de los objetos del Cinturón de Kuiper pertenecen a los plutinos.

Finamente, otra característica muy interesante del cinturón es el llamado Acantilado de Kuiper. Obviamente no se trata de la formación geológica que todos conocemos, sino de una disminución muy brusca en la densidad de objetos del cinturón. Si lo viésemos en una gráfica, esto se traduciría como una bajada drástica de la curva, de ahí el nombre de acantilado. Se sospecha que este fenómeno puede ser producido por la presencia de un cuerpo muy masivo, como el Planeta X. Sin embargo, es muy pronto para hablar de eso. Habrá que esperar a que la sonda New Horizons llegue al cinturón, a ver si nos desvela alguno de sus misterios.

Y esto es todo por hoy. No estoy seguro si más adelante habrá alguna entrada más sobre el Cinturón de Kuiper, centrándome en cuerpos como Plutón o Eris. A lo mejor vuelvo a repetir la temática de entradas tal como hice con el Cinturón de Asteroides. Espero que os haya gustado tanto la publicación como la nueva imagen del blog. ¡Que nos hemos mudado a WordPress! La verdad es que era algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo, ojalá tanto el nuevo logo como la nueva imagen os estén gustando. Aquí la ciencia sigue todos los martes (y puede que algún día más).