Hace poco hablamos de Ceres, el planeta enano más cercano al Sol. En la entrada comentamos algunas de sus características físicas más importantes, además de numerosos datos curiosos. Sin embargo, hubo un aspecto que no llegamos a tocar: las misiones al cuerpo en cuestión. ¿Hemos enviado alguna sonda? Si la respuesta es un sí, ¿qué hemos descubierto?

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Ilustración de la sonda Dawn aproximándose a Ceres. (Fuente: www.nasa.gov)

Pues resulta que la respuesta es afirmativa. Hoy vamos a hablar de la sonda Dawn, una misión de la NASA que actualmente se encuentra orbitando al planeta enano. Despegó de Cabo Cañaveral el 27 de septiembre de 2007 y llegó al asteroide Vesta en 2011. Espera, ¿pero la sonda no iba a Ceres? En realidad la misión tenía dos objetivos principales, el estudio del asteroide más grande del cinturón y el del planeta enano. Entre 2011 y 2012, Dawn orbitó alrededor de Vesta estudiando al detalle su superficie, para luego cambiar su trayectoria y poner rumbo a Ceres. En 2015, la sonda llegó a su destino, posición que no abandonará hasta que el combustible se agote (probablemente en la segunda mitad del 2018).

Aunque podríamos dedicar una entrada entera a las investigaciones en Vesta, hoy el tema no es ese. De modo que nos centraremos en el estudio del planeta enano, concretamente en las últimas novedades que se han publicado. Durante estos días, la sonda ha alcanzado la máxima aproximación a Ceres, situándose a tan solo 33 kilómetros de su superficie. Esto le ha permitido observar numerosos accidentes “geológicos” (en realidad serían ¿cereslógicos? No estoy muy seguro de cuál es el prefijo correcto…) como deslizamientos de material en los bordes del cráter Occator. A todo esto hay que sumar el estudio más detallado y cercano del resto de la superficie y la medición de cambios sutiles en la gravedad a medida que la nave desciende, lo que permitirá estudiar el interior del cuerpo.

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Desplazamientos de material al borde del cráter Occator. (Fuente: www.europapress.es)

Una vez que la sonda se situó en esta órbita que lo acerca tanto a Ceres, los motores iónicos de los que dispone se apagaron. Los científicos del JPL (Jet Propulsion Laboratory, institución que lleva el control de misión) esperan no volver a tener que encenderlos mientras no haya un cambio en el rumbo de la sonda. Este tipo de propulsión aprovecha un haz de iones acelerado mediante un campo eléctrico para propulsar la nave, convirtiéndose en uno de los métodos de impulso más efectivos en la exploración espacial. De hecho, gracias a ellos, la sonda Dawn fue capaz de orbitar dos cuerpos extraterrestres, algo que ninguna otra misión había logrado antes.

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La misión Dawn en números. (Fuente: www.nasa.gov)

Así que estas son las últimas novedades de la misión. La sonda actualmente se encuentra orbitando Ceres con los motores apagados. Esperemos que no tenga que volver a encenderlos y aproveche toda su vida útil en la exploración del planeta enano. ¿Qué datos nuevos nos deparará? Habrá que esperar para verlos. Mientras tanto, nosotros volvemos el martes.