Después de un breve descanso, toca volver al trabajo. A partir de hoy intentaré publicar la publicación semanal que he intentado hacer siempre y alguna extra si hay algún tema de actualidad. Por ahora, dicha entrada se seguirá subiendo los viernes, aunque puede que en septiembre volvamos a la rutina normal de los martes. Ya veré cómo compagino la universidad con el blog más adelante. Mientras tanto, vamos a seguir con la divulgación.

Post - July 2014 (14) - 1
Recreación de un Júpiter ultra-caliente. (Fuente: www.beyondearthlyskies.blogspot.com)

El tema de hoy es (qué novedad) los exoplanetas. Se sabe que los más comunes son los Júpiter calientes, planetas de un tamaño similar o superior al gigante gaseoso y con temperaturas mucho más altas. Esto se debe, principalmente, a su cercanía a la estrella que orbitan, tal como ocurre, por ejemplo, en el sistema 51 Pegasi. Allí, el Júpiter caliente 51 Pegasi b orbita al astro en tan sólo 101 horas terrestres. También cabe destacar que se trata del primer exoplaneta descubierto, hallazgo que dio inicio a un maratón de anuncios sobre nuevos cuerpos que ya lleva 23 años y al que todavía le quedan muchos más.

Sin embargo, no se trata del protagonista de hoy. Hoy hablamos de Kelt-9b, un cuerpo gaseoso con un diámetro el doble que el joviano y tres veces su masa. Además, posee un periodo orbital de un día, datos que lo hacen encajar perfectamente en la categoría de Júpiter caliente. Pero si fuera un cuerpo más no estaríamos hablando de él hoy (o a lo mejor sí, quién sabe), ya que hay una característica que lo expulsa de dicha categoría. Hablamos de su temperatura. Aunque es verdad que los Júpiter calientes alcanzan temperaturas muy altas, el caso de Kelt-9b se calificó como Júpiter ultra-caliente (y por algo será). Pensaba decir el dato y ya está, pero creo que antes es mejor dar un pequeño rodeo para darnos cuenta de lo que esto significa.

El hierro, cuyo símbolo es Fe, es un elemento muy importante en nuestra vida diaria, un elemento nacido directamente del corazón de las estrellas. A modo de curiosidad, decir que se trata del último de los elementos que los astros pueden generar por fusión, ya que los siguientes en la tabla periódica se crean en procesos más violentos como supernovas. Se trata del segundo metal más abundante de la corteza terrestre (después del aluminio) y el primero en el núcleo, aunque estos datos solo se apliquen a nuestro planeta. Sin embargo, ¿qué pasa con Kelt-9b? A primera vista, preguntarse algo así en un planeta gaseoso es una locura, ¿no? En Júpiter se piensa que el núcleo está compuesto por hidrógeno metálico, pero del hierro ni pío. ¿Podemos aplicarlo al exoplaneta? No podemos afirmar nada sobre el núcleo debido a que no conocemos nada de él, pero es diferente si hablamos de la atmósfera. Sí, en la atmósfera de Kelt-9b podemos encontrar hierro.

Como ya comentamos antes, la presencia de hierro en la atmósfera se debe a las altas temperaturas que se alcanzan. Hablamos de temperaturas superiores a 3023 K, cercanas a las que se dan en la superficies de las estrellas gigantes rojas. Se trata del punto de ebullición de dicho metal, de modo que estamos hablando de vapor de hierro. No sé si será el nombre más apropiado, pero básicamente se trata de átomos “sueltos”, al igual que le ocurre a las moléculas de H2O cuando el agua es un gas. Ahora es cuando nos damos cuenta de las brutales temperaturas que se alcanzan en Kelt-9b, temperaturas que dejan a Venus (temperatura superficial de 400 º C) como una fría noche de invierno.

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Hierro (Fe) en estado sólido. (Fuente: www.wikipedia.org)

Sin embargo, no es el único metal “vaporizado” que los científicos encontraron en el planeta. También descubrieron la presencia de titanio, lo que actualizaba el dato de la temperatura superficial. Esta subía hasta los 3560 K, superando incluso a alguna de las estrellas antes mencionadas. Se trata de la primera vez que dichos metales se encuentran en su forma atómica y la primera vez que el hierro es detectado en una atmósfera exoplanetaria.

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Telescopio Nazionale Galileo (izquierda). (Fuente: www.lapalmastars.com)

Dichos hallazgos fueron realizados de manera casual, mientras el equipo de la Universidad de Berna (Suiza) buscaba la presencia de hidrógeno en la atmósfera del planeta gracias a los datos obtenidos por el Telescopio Nazionale Galileo, ubicado en el Roque de los Muchachos, en La Palma. A partir de dicho hallazgo, el equipo seguirá estudiando el planeta para saber con exactitud la composición química del cuerpo en cuestión, esperando encontrar más elementos metálicos en su forma atómica e incluso algún que otro fenómeno meteorológico como violentas tormentas. Por ello, ahora toca esperar y ver qué nos depara Kelt-9b. ¡Nos vemos la próxima semana!