La entrada de hoy va a ser algo más personal de lo que es habitual. Vamos a intentar dejar de lado los exoplanetas, los libros y muchos otros elementos de los que solemos hablar. Esto se debe a que el protagonista de esta publicación es algo diferente, concretamente se trata de un festival de divulgación científica. El festival de divulgación científica más importante de España: Naukas Bilbao.

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Naukas Bilbao 2018 (Fotografía de autor).

Para quienes no lo sepan, Naukas es una plataforma donde numerosos divulgadores alojan sus blogs y publican su contenido, de modo que cualquier lector pueda acceder a todos desde una sola página web. Algo así como una revista on-line. Entre ellos encontramos a grandes maestros de este arte como Daniel Marín, con su blog Eureka, Clara Grima, con Mati y sus mateaventuras o Francis Villatoro, con La ciencia de la mula Francis, entre muchos otros (todos ellos son muy buenos, pero como me ponga a nombrarlos no acabamos nunca). Por ello, os invito a pasaros por la página web y leer alguno de los muchos artículos que encontraréis. ¡Hay para todos los gustos!

Una vez aclarado qué es Naukas, vamos a centrarnos en una de sus más importantes actividades: los festivales Naukas. Antes nombré el que se celebra en la capital de Bizkaia, pero no es el único. Actualmente son un total de seis : Bilbao, A Coruña, Burgos, Pamplona, Valladolid y Donostia (no estoy seguro si me dejo alguno). Sin embargo, el más importante y el primero fue Bilbao, un referente en este mundillo.

Dicho festival consiste en dos días enteros de charlas de diez minutos, compuestos por una sesión de mañana y otra de tarde. El día empezaba a las diez de la mañana y terminaba a la una, para luego retomarse a las cinco de la tarde y finalizar a las ocho (todo hora peninsular). La mayor parte de las ponencias no superaba el límite de tiempo antes indicado, aunque también se realizaban actividades más largas de veinte y cuarenta minutos. Este año Naukas Bilbao tuvo lugar los días 15 y 16 de septiembre en el Palacio Euskalduna, un recinto con un aforo para 2.164 personas. Aunque este fue el evento principal, el jueves 14 se celebró Naukas Pro (charlas realizadas por investigadores) y el domingo 16 Naukas Kids (destinado, tal como su nombre indica, a los niños). Seguramente, ambos fueron eventos también muy interesantes, pero, desgraciadamente, sólo tuve la posibilidad de asistir al evento principal.

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Bilbao, una de mis ciudades favoritas (Fotografía de autor).

Llegué a Bilbao desde Tenerife el jueves por la noche, de modo que directamente fui al alojamiento que tenía reservado para madrugar al día siguiente. Sabía que se formaba cola para acceder al evento, pero no sabía cuánta, así que preferí llegar una hora antes al palacio. Y menos mal, porque al final sí que se formó cola. Una cola de 2.000 personas, una auténtica burrada si tenemos en cuenta que es un festival de divulgación científica y estamos en España. La verdad es que en momentos como este uno se enorgullece de la gente con la que comparte sociedad. Así que, una vez se abrieron las puertas, el recinto se llenó. Ahora solo tocaba esperar a que todo empezara.

Conociéndome, sé que esta entrada me va a acabar quedando más larga de lo que tenía previsto, de modo que no entraré en muchos detalles sobre las charlas. Básicamente, porque no hace falta, ya que la ETB (la televisión autonómica de Euskadi) se dedicó a grabar todas las ponencias y subirlas al siguiente enlace: Charlas Naukas 2018. Os diría algunas de mis favoritas, pero me parece de tan mala desconsideración hacia los demás… Obviamente no es lo mismo (ni por asomo), pero creo saber lo que supone salir a un escenario a divulgar: el trabajo previo, los nervios de los momentos anteriores, la ponencia en sí misma y luego el pensar en si les ha gustado. Aunque yo sólo soy un novato en este campo y ellos ya unos expertos, unos expertos muy muy buenos. En resumen, todas las charlas fueron geniales. Las repetiría una y mil veces.

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Otra cosa que repetiría mil veces… Un motivo más para amar esta ciudad (Fotografía de autor).

Sin embargo, hay tres que me gustaría destacar. No porque fueran mejores, si no por lo impresionado que me dejaron. El primer destacado es Víctor Abia, un joven madrileño de 15 años que, con un desparpajo impresionante, supo cómo hacer reír a las más de 2.000 personas que se encontraban en el recinto, gracias a su monólogo ganador del Ciencia Show. Nunca había visto a nadie tan joven echarle tantas narices… Sinceramente, me declaro su fan número uno. Por otro lado, la Orquesta de la Universidad del País Vasco que, acompañada por Almudena M. Castro e Iñaki Júcar, nos mostraron la física de la música con la obra “Sinfonía inacabada” de Schubert. Toco la guitarra desde los siete años y que mezclen física y música me puede demasiado, por lo que no podía dejar esta charla-concierto de lado. Y finalmente, Natalia Ruiz y Manuel González. Si estáis al tanto de lo que es Naukas, probablemente ya conoceréis a estos dos cracks de la divulgación, dos auténticas bestias en el escenario. ¿Cómo te quedarías si te contaran la historia del Universo a ritmo de Rafaella Carrà y Raphael? Pues esa fue mi cara al terminar el espectáculo. Flipando (en el mejor de los sentidos). Fue impresionante cómo lograron ese efecto en el público con una historia de 13.700 millones de años…

Por otro lado, sólo pude saludar a muy poquitos, por lo que me quedé con las ganas de presentarme a muchos otros, sobre todo a referentes para mí como Nahúm Chazarra, Laura M. Parro o Daniel Marín. Sin embargo, este último sí que hubiese sido imposible, ya que, desgraciadamente, no pudo asistir. Creo que hablo por todos los ponentes y por todo el público cuando digo que lo echamos mucho de menos…

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Y la típica foto de recuerdo (ignoren mi cara).

Y con esto podemos acabar. Naukas Bilbao ha sido una de las mejores experiencias que he vivido, en serio, no exagero. La complicidad entre los ponentes y el público, el entusiasmo de este último para aprender, la disposición de los conferenciantes para dar la ciencia a conocer… En el Euskalduna se respiraron dos días de emoción total (entre otros sentimientos), sensaciones que hacen a uno querer volver, querer que pase un año lo más rápido posible para volver a sentarse entre el público y disfrutar de esta fiesta de la divulgación. Sin embargo, creo que no sólo vi divulgadores en el escenario, creo que me vi a mí mismo en un futuro, un futuro que espero no sea muy lejano. La divulgación es mi pasión, me encanta aprender a la vez que hago que el resto aprenda algo, por muy pequeño que esto sea. Por ahora sólo he escrito en el blog y dado una charla en el Aula Magna de mi facultad, durante el COEFIS (evento al que siempre estaré agradecido y en el que espero volver a repetir el próximo año,), pero mi objetivo, desde hace ya un tiempo, es poder dar algún día una charla en un evento Naukas, al igual que han hecho muchos de mis referentes, maestros de la divulgación. Así que deseo con todas mis fuerzas que, en muy pocos años, estos dejen de ser ponentes y se conviertan en compañeros. Por ahora toca trabajar duro e ir a por todas. ¡Viva la ciencia y viva la divulgación!