Debería estar estudiando, pero, en vez de eso, me he puesto a escribir. Twitter es una gran herramienta para la sociedad, un medio donde puedes acceder a muchísima información verídica (si la sabes buscar) desde un mismo sitio y conocer gente nueva que comparta tus gustos y aficiones, esa es la realidad. Sin embargo, también nos topamos con personajes que se aprovechan de la ignorancia de la gente y, sí, como ya os habréis imaginado, estoy hablando de las pseudociencias. Entre ellas podemos encontrar la homeopatía, el biomagnetismo o el reiki. Estafas que te venden como curas para tus males pero que pueden acabar siendo dañinas para el usuario, provocándole incluso la muerte.

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Cómo me imagino el reikie vs Cómo es en realidad.

Por ello, hoy quiero cambiar un poco de temática en el blog y realizar un manifiesto en contra de estas prácticas, además de destacar lo importante que es la divulgación científica para la sociedad. No debemos dejarnos embaucar por estas falsas disciplinas, debemos ser críticos y escépticos, debemos preservar el conocimiento y no lanzarnos a los brazos de la ignorancia. Es de vital importancia para el futuro de la sociedad.

Sinceramente, no estoy en contra de prácticas como la homeopatía. Estoy en contra de que te las vendan como cura para las diversas dolencias que uno puede sufrir a lo largo de su vida. Cualquier persona tiene derecho a gastarse su dinero en agua, en imanes o en que alguien le paso las manos por la cabeza sin llegar a tocarlo. Vivimos en una sociedad libre, cada uno tienes sus gustos y libertades, siempre que estas no entorpezcan las de los demás. Sal de casa y bebe un remedio homeopático, puedes hacerlo perfectamente. Pero, por favor, cuando te encuentres mal, asiste a un médico. No cometas una insensatez. La medicina lleva desarrollándose durante siglos, con más éxitos que fracasos, para que tú puedas vivir perfectamente hasta los ochenta años. Así que ¿por qué echar a perder el trabajo de miles de científicos a lo largo de la Historia? Ten un poco de consideración hacia ellos y, principalmente, hacia ti.

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(Fuente: www.lacienciaesbella.blogspot.com)

Aunque se trata de la pseudociencia más conocida, no es la única que puede llegar a causar estragos. Por otro lado tenemos el biomagnetismo, una especie de terapia que consiste en aplicar campos magnéticos estáticos sobre la zona que te duele, ya que estos mejorarán el flujo sanguíneo (gracias al hierro que este lleva) y mágicamente te dejará de doler. Obviamente esto no tiene ningún efecto, principalmente debido a que la hemoglobina es débilmente magnética y los imanes no tienen la intensidad suficiente para causar algún efecto. En resumen, un timo total. Y una práctica muy peligrosa cuando el dolor puede estar causado por algo grave, así que digo lo mismo que en el párrafo anterior: ¡Debéis ir al médico!

De todos modos, creo (y espero) que la mayoría de lectores sean conscientes del engaño que suponen prácticas como la anteriormente citada, por lo que no me voy a enredar mucho más. La idea es simple. El hospital y el centro de salud son los mejores lugares para tratar cualquier enfermedad. Haz caso a la ciencia de verdad y no a los bulos. Más de una vez te puede salvar la vida.

¿Y cómo evitar todos estos disparates? La respuesta es simple: la divulgación científica. Vivimos en una sociedad conectada a la red, un espacio donde cualquiera puede compartir información y donde cualquiera puede contar sus mentiras. Creo que la gente va buscando lo fácil (en cualquier aspecto de la vida), así que siempre es mejor beber agua con azúcar que someterse a sesiones de quimioterapia. Si yo estuviera en la situación de un paciente con cáncer, me encantaría que el remedio homeopático me curase. Cualquiera reaccionaría así, no podemos negarlo. Y con esto no digo que los enfermos sean estúpidos, sólo se guían por el deseo de seguir viviendo, un deseo que comparte cualquiera. Desgraciadamente, esto no es posible y toca pasar por el duro camino que supone luchar contra el cáncer. Un camino en el que deben ser guiados por buenos médicos, no como otros que simplemente se encargan de recetar homeopatía. Así que podemos afirmar que la culpa no es sólo de los pacientes…

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Biomagnetismo. Poco más que decir… (Fuente: www.anidando.cl)

Dichos casos se deben a que tanto el paciente como el médico tienen la mente nublada por la pseudociencia. No quiero entrar en quién sería la víctima y quién el culpable en este caso, sólo quiero mostrar la solución (al menos en mi opinión). Soy un estudiante que se dedica a escribir sobre astronomía, no soy ningún divulgador profesional y tampoco tengo el poder de aclarar las dudas sobre las pseudociencias. Como mucho, podría criticar a la astrología (acción que posiblemente realice en un futuro). Sin embargo, existen grandes profesionales que están destapando y convenciendo a cada vez más gente sobre el timo que esta supone. He ahí la perfecta arma contra la ignorancia que supone la divulgación científica. Un herramienta que, con la palabra, puede destruir los débiles castillos de mentiras que construye la pseudociencia en gran parte de las mentes de la sociedad.

Divulgar es una tarea que me parece arduamente complicada, una labor con una responsabilidad civil bastante importante. Cualquiera puede leer lo que escribes y creérselo, de modo que toca ser lo más exacto posible. Es el deber del divulgador ajustarse a la realidad, ser lo más fiel a esta e intentar aclarar cualquier duda que le pueda surgir al lector. Es una de las partes más bonitas de este campo, lograr que la gente aprenda algo, un hecho que otorga una enorme satisfacción tanto en el que aprende como en el que enseña. Creo que por ello es mi hobby favorito. Vale la pena escribir por muy pocas personas que te lean. Por muy pocas que sean, seguro habrá alguna que acabará aprendiendo algo y es ahí donde se logra el éxito.

La verdad es que me he quedado satisfecho con lo escrito. Ahora toca repasarlo y retocar algunas cosillas, otra importante tarea al divulgar. “Quien mucho abarca, poco aprieta” dice el dicho y, la verdad, puede que haya dado más de un rodeo en esta entrada. Sin embargo, creo que la idea general se ha entendido bastante bien, por lo que dejaré el artículo así. De todos modos, qué demonios, es mi forma de escribir y así salió la primera vez que lo pensé, cada uno tiene su manera de reflexionar. Finalmente, espero que os haya gustado y que compartáis mi opinión (al menos en lo general), ya que una sociedad informada nunca se dejará engañar. La divulgación científica es una de las armas más efectivas contra las pseudociencias. Que estas no se lleven más vidas por delante. ¡Nos vemos el lunes con más ciencia!