El otro día comentamos cuáles eran las características de la ecuación de Drake, una fórmula matemática que nos daba una idea del número de civilizaciones extraterrestres que poblaban el Cosmos. Eso sí, el resultado dependía sobre todo de las aproximaciones que cada uno hiciera, por lo que los resultados varían bastante. Pero bueno, de eso ya hablamos la semana pasada, así que si queréis más información la tenéis en el blog.

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Mensaje de Arecibo. (Fuente: www.wikipedia.org)

Sin embargo, el tema de hoy tampoco se aleja mucho de la SETI, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (por sus siglas en inglés), ya que se trata del Mensaje de Arecibo, uno de los muchos intentos de comunicación que ha tenido la Humanidad desde que la primera señal de radio alcanzó el espacio.

Quizás el más famoso de los intentos de comunicación terrestres con otras civilizaciones son los discos de oro de las Voyager. Dos discos completamente dorados que contienen multitud de datos, tales como saludos en diferentes idiomas o la ubicación del Sistema Solar en nuestro barrio cósmico (en entradas posteriores hablaré de ellos con más detalle). Aunque sea el intento más famoso llevado por nuestra especie, no es el único, ya que a lo largo de los años se han probado diferentes formas de comunicación. Obviamente, es poco probable que una civilización capte una sonda con un disco de oro en mitad de la inmensidad del espacio y sea capaz de reproducir un disco de vinilo. No sabemos cómo han evolucionado dichas civilizaciones ni qué tecnologías crearon. Es más probable, al menos en mi opinión, que puedan captar y desentrañar un mensaje enviado por ondas de radio del espacio, ya que el Universo emite mucha información en esa región del espectro electromagnético, región que habrán estudiado si sienten curiosidad por el Cosmos.

Y sí, tal como hemos dicho, el Mensaje de Arecibo es un “texto” enviado a través de las ondas de radio. De todos modos, supongo que ya os habréis hecho una idea por el nombre de este, ya que el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) es de los más famosos a nivel global. Por ello, y una vez presentado nuestro protagonista de hoy, vamos a proceder a desentrañar todos sus secretos.

El Mensaje de Arecibo fue emitido desde el radiotelescopio homónimo el 16 de noviembre de 1974 y diseñado por Frank Drake y Carl Sagan, entre otros. Si os leísteis la entrada anterior, ya os podréis imaginar la importancia que han tenido estos dos hombres en la búsqueda de inteligencia extraterrestre… El objetivo de dicho mensaje era el Cúmulo de Hércules, llamado también M13 en el Catálogo Messier, una región del espacio con una alta concentración de estrellas (unas 400.000 estrellas) ubicado a 25.100 años luz.

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Cúmulo de Hércules (M13). (Fuente: www.observatorio.info)

Entre otras cosas, este mensaje contiene información sobre el ser humano, el ADN y el Sistema Solar, aunque a continuación lo detallaremos un poquito mejor. El mensaje consistía en unos 1679 bits de información. Pero, ¿por qué este número? A primera vista no tiene nada especial, pero, si nos fijamos mejor, podemos darnos cuenta de que se trata de un múltiplo de dos números primos (23×73=1679). Al tratarse de una combinación de dos números primos, es muy probable que llame la atención de una civilización que esté escuchando el cielo, ya que las posibilidades de que el Universo emita un mensaje con estas características de forma natural son casi nulas. Así que, una vez que hemos llamado la atención de los receptores, toca descifrar el contenido del mensaje.

Guiándonos por la imagen, el conjunto de puntos arriba del todo son los números del 1 al 10 escritos en binario. Aquí hay que prestar especial atención, ya que la cosa se complica un poco. La última fila de cuadrados blancos indica sólo dónde empieza el dígito, es decir, no forma parte del mensaje. Por ejemplo, el 1 empieza con dos cuadrados negros y luego uno blanco (001). El 2 es 010 y así sucesivamente hasta el 7. El 8, 9 y 10 ocupan dos columnas cada uno, teniendo el cuadrado blanco que fija el inicio del número sólo en la primera columna. La verdad, la manera de escribir los números es bastante confusa. No podemos saber si una civilización extraterrestre lo entendería…

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Radiotelescopio de Arecibo. (Fuente: www.indicepr.com)

La siguiente parte del mensaje consiste en los números atómicos de los elementos químicos que componen la molécula de ADN, es decir, hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo. Estos dígitos están indicados de la misma manera que el caso anterior.

Posteriormente se indican los nucleótidos que componen la famosa doble hélice, desde la desoxirribosa hasta el fosfato, explicados de una manera similar. En la primera fila están descritos como secuencias de cinco átomos las moléculas de la desoxirribosa, adenina, citosina y desoxirribosa. En la siguiente línea encontramos dos grupos fosfato y más adelante la desoxirribosa, la timina, la guanina y de nuevo la desoxirribosa. Para terminar, de nuevo, con dos grupos fosfato.

Una vez explicados los componentes del ADN, toca explicar su forma. Algo que se ve de manera muy clara gracias al dibujo de la doble hélice que se ve justo debajo. La barra central representa el número de nucleótidos.

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Carl Sagan (izquierda) y Frank Drake (derecha). (Fuente: www.cosmicdiary.com)

Posteriormente se nos muestra la imagen del ser humano, indicando a su izquierda la altura media (1764 mm) y a la derecha la población humana en 1974, es decir, unos 4.292.853.750 habitantes. Por último, encontramos un dibujo del Sistema Solar (incluido Plutón como planeta), donde vemos que el cuadrado que corresponde a la Tierra está un poco elevado respecto al resto, indicando que dicho lugar es el hogar de nuestra especie. Y para terminar este mensaje, un dibujo del propio telescopio de Arecibo acompañado de una línea inferior que nos informa sobre su diámetro.

Sinceramente, es muy poco probable que este mensaje alcance a algún oyente. El Universo es enorme y no sabemos cuántas civilizaciones ahí fuera. No sabemos si este está lleno de ellas o solo estamos nosotros, no sabemos si alguna vez alguien detectará este mensaje, si alguna vez alguien será capaz de comprenderlo. Además, todavía toca esperar bastante, ya que ni siquiera este lleva 0,09% del camino que debe recorrer. El mensaje tardará 25.000 años en llegar al Cúmulo de Hércules y, en el caso de que alguien responda inmediatamente, este tardará otros 25.000 años en llegar a nosotros. Más bien este mensaje fue enviado de manera simbólica para celebrar la remodelación del radiotelescopio que había terminado ese año, aunque nunca se debe descartar posibles oyentes, de modo que era de vital importancia llevar un mensaje que mostrase la existencia de una civilización inteligente (sí, nosotros) a otros habitantes del Cosmos. ¿Alguna vez nos llegará una respuesta? ¡Volveremos con más ciencia!