Corría el año 1989 y gran parte de la comunidad científica tenía el ojo puesto sobre Neptuno. La sonda Voyager 2, una de las dos misiones que conformaban el programa Voyager (sondas 1 y 2, no se curraron mucho los nombres…), estaba llegando al último de los planetas, el gigante gaseoso llamado igual que el dios de los mares, Neptuno. Esta sonda seguía el camino de su hermana gemela, la Voyager 1, rumbo al espacio interestelar, rumbo más allá del Sol. Mientras que la 1 volaba directamente hacia las fronteras de nuestro hogar en el Cosmos, la 2 hacía una breve parada en los gigantes gaseosos de hielo. Sin embargo, aunque breve, la visita de la Humanidad al último de los planetas dejó grandes sorpresas.

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Neptuno con la Gran Mancha Oscura (a la izquierda de la imagen). (Fuente: www.wikipedia.org)

Hablamos concretamente de la Gran Mancha Oscura, una perturbación en la atmósfera de Neptuno que recordaba mucho a la Gran Mancha Roja de Júpiter. Estoy hablando en pasado, porque, al poco tiempo de ser observada por primera vez, esta mancha desapareció, dejando muchas preguntas tras de sí. Todo esto será planteado más adelante, ya que primero hay que centrarse en las características físico-químicas que posee la mancha, vamos, hay que presentarla.

Como decía, la Gran Mancha Oscura fue un fenómeno de la atmósfera neptuniana que desconcertó a muchos astrónomos, ya que, cuando llegó la Voyager 2, se esperaba encontrar un planeta poco activo atmosféricamente hablando. Esto se debía, principalmente, a la poca radiación procedente del Sol que llegaba al planeta, un factor muy importante en sus atmósferas (los que la tienen…). Por ejemplo, en la Tierra, la radiación solar, que llega con más intensidad al ecuador, hace que el aire se caliente y provoque aumentos y disminuciones de presión en distintas partes del globo, contribuyendo parcialmente en la formación de huracanes y demás fenómenos meteorológicos. A ver, no soy experto en ninguno de los temas de los que hablo aquí, controlo más de unos que de otros y, en este caso, la física de la atmósfera pertenece a los otros. Eso sí, estoy muy seguro de que no he dicho ninguna burrada, aunque obviamente todo esto se podría haber explicado con mayor detalle. Pero bueno, poco a poco se irá mejorando. Volvamos a Neptuno.

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Voyager 2. (Fuente: www.wikipedia.org)

Regresando a los confines del Sistema Solar, los científicos pensaban encontrar un planeta con nubes y poco más, de modo que la aparición de esta mancha les sorprendió bastante. Aunque muchos habréis pensado en las palabras TORMENTA GIGANTE (bajas presiones) al leer este artículo, la verdad es que no se sabe con exactitud qué era este fenómeno. Al principio sí que se pensaba que se trataba de un anticiclón (altas presiones) similar al de Júpiter, pero observaciones posteriores dieron pie a la sospecha de que se trataba de una región con un agujero en las capas superiores que permitía ver el “interior” del planeta. Sin embargo, y aunque esta es una de las ideas más probables, no se está seguro de ello.

Aunque no sabemos de qué se trató exactamente, sí que podemos detallar alguno de los descubrimientos que se hicieron acerca de este fenómeno. Es aquí, un pelín más al sur del ecuador del planeta, donde se alcanzan los vientos más rápidos del Sistema Solar. Para hacernos una idea, la velocidad máxima registrada en la Tierra fue de 512 km/h durante un tornado categoría F6 (categoría máxima) en Ocklahoma (EE.UU), mientras que los vientos de Neptuno pueden alcanzar perfectamente los 2.400 km/h, casi cinco veces más. Esta actividad atmosférica tan brutal descolocó bastante a los científicos, ya que vientos así no se podían explicar por la radiación llegada de nuestra estrella. Por ello se supuso que, en Neptuno, la diferencia de temperatura entre el interior y las capas externas es muy grande. Por un lado, sabemos que la temperatura exterior del planeta es de 55 K, mientras que, por el otro, los astrónomos piensan que hay grandes cantidades de calor “almacenadas” en su interior. ¿De dónde viene este calor?

El origen del calor podría estar en los inicios del planeta, es decir, calor que acabó almacenado en las cercanías del núcleo cuando Neptuno se formó y que a lo largo de los años ha ido irradiándose hacia el exterior, provocando estas diferencias de temperatura. Sin embargo, no es la única teoría que existe, ya que también se baraja la posibilidad de que en las capas bajas se den las condiciones necesarias para la formación de cristales de carbono, reacción que libera energía en forma de calor y que posteriormente se liberaría hacia el exterior.

Sin embargo, la Gran Mancha Oscura no es el único fenómeno atmosférico que se da en Neptuno. También podemos hablar de las nubes de metano que rodean dicha depresión. Estas nubes son, concretamente, cirros, filamentos nubosos formados por pequeños cristales de metano y no de hielo como los de la Tierra.  A grandes alturas, la atmósfera está compuesta por un 80% de hidrógeno y un 19% de helio, dejando el 1% restante para compuestos como el que acabamos de nombrar. El color azul oscuro del planeta también se debe a la presencia de metano, capaz de absorber gran parte de la luz roja procedente del Sol. Este fenómeno es el mismo que ocurre en Urano, aunque en el caso de este hablamos de un color azul bastante más claro. Sin embargo, ambos planetas tienen aproximadamente la misma cantidad de metano, por lo que se baraja la existencia de algún otro compuesto desconocido que también absorbe esa franja del espectro electromagnético en el último de los gigantes gaseosos.

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Gran Mancha Oscura. (Fuente: www.wikipedia.org)

Y, para terminar, el gran misterio: ¿Por qué desapareció la Gran Mancha Oscura? ¿Qué fue de ella? En 1994, el Telescopio Espacial Hubble enfocó su lente hacia el planeta, descubriendo que dicha formación había desaparecido. Desgraciadamente, el por qué seguirá siendo un misterio. Ni siquiera sabemos qué fue exactamente. Es verdad que es muy probable que se tratase de un agujero en la atmósfera, por lo que su desaparición pudo deberse al llenado de dicha abertura gracias a gases procedentes de otras regiones. Aunque también podríamos estar hablando sobre el debilitamiento de la gran tormenta o anticiclón que fue en su día, quién sabe. Para ello debemos seguir investigando el planeta y descubriendo todos sus secretos. Es bastante impresionante que, siendo un cuerpo tan interesante, sólo lo hayamos visitado una vez y que ya vayan a hacer 30 AÑOS DESDE ESE MOMENTO. Pero bueno, ¡volveremos con más ciencia!